El Padre Fernando Muñoz Arosa, el cura de Bayona
Según cuentan los que lo conocieron, el Padre Fernando era un hombre inquieto y comprometido con los más desfavorecidos. Infatigable y dispuesto siempre a echar una mano a la gente con menos recursos. Era un hombre de palabra y acción. Sin apenas recursos, pero con mucha voluntad. “Necesito cinco botes de pintura para adecentar la casa de fulanito” -decía él- Yo iba al almacén y le entregaba los cinco botes de pintura. A la hora de pagar, me preguntaba… “Entonces que, ¿se los cobramos o queda así?” “queda así padre, queda así” –le respondía yo-.
En su modesta vivienda, nada más llegar, podías ver pequeños cantaros de leche a disposición de aquellos que no tenían nada que echar a la cazuela. También disponía de un pequeño depósito de bacalao y comestibles, que primero recaudaba en almacenes y después distribuía según su conciencia. Hasta él también acudían enfermos en busca de medicinas que pedía incansablemente a los laboratorios.
Dicen que entre sus compañeros de vocación, no tenía muy buena fama. Quizás porque no era un cura al uso, de los que se limitaban a predicar la palabra de Dios sin bajarse del púlpito. Muchos despotricaban sobre él. Que si era un borracho, un vividor, un libertino… “Padre venga a tomar un vino con nosotros a El refugio”. “Claro que voy -contestaba él- pero luego os quiero ver a todos en misa”. Cuando al apurar el último trago, posaba la taza en el mostrador, siempre decía lo mismo. “Ala, ahora todos conmigo para misa…” Dicen que al cura de Baiña, le quitaba los clientes.
Formó un coro y la iglesia se le llenaba de gente. Tenía un hermano, Carlos Muñoz, que era artista de cine, el cual estaba casado con Marta Santaolalla (otra conocida artista de la época). Gracias a sus contactos con el mundo de la farándula, trajo a Bayona un espectáculo que lo dirigía el conocido empresario vigués, Cesáreo González, cuya representación se hizo en la nave que tenían los Nartallo (Quinucho, Jose Luis…). También hizo que hasta Bayona llegase una exhibición de bólidos. El espectáculo en cuestión, tenía ente su elenco, lo mejorcito del escenario español. Carmen Sevilla, Lola Flores, Enma Penella, Paquita Rico, Carlos Muñoz (su hermano) y a Pepe Iglesias “el zorro”, entre otros.
Tal y como recoge esta fotocopia del periódico ABC que llegó a nuestras manos, gracias a su tenacidad, consiguió para los pescadores de Bayona 70 gamelas. El pueblo en agradecimiento, le regaló una Vespa. Con ella anduvo de aquí para allá hasta que un día, en una curva, perdió la vida. En septiembre de 2009, Vespeinados organizó una salida para rendirle un sencillo homenaje. También Vespamiñor organizó una salida en su honor recientemente.
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El Padre Fernando Muñoz Arosa, el cura de Bayona
Según cuentan los que lo conocieron, el Padre Fernando era un hombre inquieto y comprometido con los más desfavorecidos. Infatigable y dispuesto siempre a echar una mano a la gente con menos recursos. Era un hombre de palabra y acción. Sin apenas recursos, pero con mucha voluntad. “Necesito cinco botes de pintura para adecentar la casa de fulanito” -decía él- Yo iba al almacén y le entregaba los cinco botes de pintura. A la hora de pagar, me preguntaba… “Entonces que, ¿se los cobramos o queda así?” “queda así padre, queda así” –le respondía yo-.
En su modesta vivienda, nada más llegar, podías ver pequeños cantaros de leche a disposición de aquellos que no tenían nada que echar a la cazuela. También disponía de un pequeño depósito de bacalao y comestibles, que primero recaudaba en almacenes y después distribuía según su conciencia. Hasta él también acudían enfermos en busca de medicinas que pedía incansablemente a los laboratorios.
Dicen que entre sus compañeros de vocación, no tenía muy buena fama. Quizás porque no era un cura al uso, de los que se limitaban a predicar la palabra de Dios sin bajarse del púlpito. Muchos despotricaban sobre él. Que si era un borracho, un vividor, un libertino… “Padre venga a tomar un vino con nosotros a El refugio”. “Claro que voy -contestaba él- pero luego os quiero ver a todos en misa”. Cuando al apurar el último trago, posaba la taza en el mostrador, siempre decía lo mismo. “Ala, ahora todos conmigo para misa…” Dicen que al cura de Baiña, le quitaba los clientes.
Formó un coro y la iglesia se le llenaba de gente. Tenía un hermano, Carlos Muñoz, que era artista de cine, el cual estaba casado con Marta Santaolalla (otra conocida artista de la época). Gracias a sus contactos con el mundo de la farándula, trajo a Bayona un espectáculo que lo dirigía el conocido empresario vigués, Cesáreo González, cuya representación se hizo en la nave que tenían los Nartallo (Quinucho, Jose Luis…). También hizo que hasta Bayona llegase una exhibición de bólidos. El espectáculo en cuestión, tenía ente su elenco, lo mejorcito del escenario español. Carmen Sevilla, Lola Flores, Enma Penella, Paquita Rico, Carlos Muñoz (su hermano) y a Pepe Iglesias “el zorro”, entre otros.
Tal y como recoge esta fotocopia del periódico ABC que llegó a nuestras manos, gracias a su tenacidad, consiguió para los pescadores de Bayona 70 gamelas. El pueblo en agradecimiento, le regaló una Vespa. Con ella anduvo de aquí para allá hasta que un día, en una curva, perdió la vida. En septiembre de 2009, Vespeinados organizó una salida para rendirle un sencillo homenaje. También Vespamiñor organizó una salida en su honor recientemente.
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